Machu Picchu, Perú
A 130 kilómetros de Cuzco, la Ciudad Perdida de los incas se alza entre barrancos en mitad de un paraje inaccesible de los Andes peruanos. La perfección de sus construcciones, su conservación y su escenario natural, encajonado en la cresta de un cerro sobre el valle del río Urubamba, hacen de este yacimiento uno de los tesoros arqueológicos más valiosos del mundo y, desde luego, uno de los más místicos.

Mezquita Sheikh Zayed, Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos
Célebre por su color blanco puro y la fusión de las diferentes arquitecturas islámicas en un solo templo, este inmenso templo con una superficie de 22.412 m2 y capacidad para más de cuarenta mil fieles, está considerada como la estructura de mármol más grande jamás construida por el hombre.

Catedral de Siena, Siena
Su casco histórico no ha cambiado demasiado de aspecto desde los siglos XIII y XIV y tiene como una de sus mejores imágenes la de su catedral.
Puente Golden Gate, San Francisco
Pocas estructuras modernas han inspirado tantos guiones cinematográficos como esta sinfonía de acero y color anaranjado que cruza la bahía de San Francisco. Ni tanta literatura. De día, de noche y, como casi siempre, con niebla, esta proeza de la ingeniería que une esta gran ciudad con el condado de Mari en California, es también el más retratado.

Teotihuacán, San Juan Teotihuacán, México
La también llamada Ciudad de los Dioses conserva los vestigios de una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica. Un paseo por la zona arqueológica permite asombrarse por las hermosas construcciones y por el misterio que guardan los muros de la Pirámide del Sol, el templo de Quetzalpápalotl, la Calzada de los Muertos y las edificaciones que los rodean.
